Graceland Groove Revival

Rock'n'Roll Clásico en estado puro

La luna azul sobre Memphis: Blue Moon of Kentucky

Si recordáis bien, el año pasado dejamos a Sam Phillips con un problema que podía arruinarlo todo. Dewey Phillips acababa de poner That’s All Right siete veces en antena. Memphis estaba revolucionada. Las líneas telefónicas de la emisora echaban humo. El nombre de Elvis Presley corría de boca en boca. Y sin embargo había un pequeño inconveniente. No había disco. O mejor dicho: solo había medio disco. Porque todo single necesitaba dos canciones, y Elvis Presley sólo tenía una.

La verdad sobre el That’s All Right Mama de Elvis (III)

Durante los días siguientes, Sam Phillips volvió a reunir a Elvis Presley, Scotty Moore y Bill Black en el pequeño estudio de Sun Records en Union Avenue. Una noche tras otra. Después del trabajo. Después del calor pegajoso de las tardes de Memphis. Después de que Elvis terminara su jornada de camionero en Crown Electric.

Necesitaban una segunda canción. Y la necesitaban deprisa. Acababan de grabar una canción que estaba poniendo patas arriba la ciudad. Bastaba con encontrar otra pieza, grabarla y enviar el disco a la fábrica. Sonaba sencillo, pero no lo era.

Intentaron distintos temas. Buscaron ideas. Probaron arreglos. Sam escuchaba desde la cabina mientras Elvis, Scotty y Bill trataban de encontrar algo que tuviera la misma electricidad que aquella noche del 5 de julio. Pero nada parecía funcionar.

Pasaron varios días así. Hasta que Bill Black empezó a hacer lo que mejor sabía hacer cuando la tensión aumentaba: bromear. El contrabajista comenzó a imitar el característico falsete de Bill Monroe, exagerando su voz con una canción llamada «Blue Moon of Kentucky».

«Blue Moon of Kentucky» no era una canción cualquiera. Bill Monroe la había compuesto en 1946 y se había convertido en uno de los grandes himnos del bluegrass.

Para entenderlo hay que viajar a las montañas de los Apalaches, una región donde durante generaciones se mezclaron las tradiciones musicales de inmigrantes escoceses, irlandeses e ingleses con otros sonidos llegados de distintas partes de América. En los años cuarenta todo esto se mezcló en un tipo de música rápida, virtuosa y acústica, dominada por instrumentos como la mandolina, el banjo, el violín y la guitarra.

Bill Monroe y sus bluegrass boys fueron quienes dio forma definitiva a aquel sonido. Sus canciones hablaban de amores perdidos, caminos polvorientos, montañas lejanas y noches iluminadas por la luna, y uno de las más conocidas era este Blue Moon of Kentucky.

Bill Monroe & His Bluegrass Boys – Blue Moon Of Kentucky

Lo primero que llama la atención es que se trata de un vals. La canción avanza con el suave balanceo de los bailes tradicionales. Escuchándola resulta fácil imaginar una pareja girando lentamente en la pista de baile de un granero de Kentucky.

Y sin embargo, en esa noche de julio de 1954, cuando el contrabajista Bill Black se burlaba de Bill Monroe entre risas, algo empezó a cambiar.

Elvis se unió con la guitarra. Scotty Moore añadió algunas notas. Poco a poco, casi sin darse cuenta, comenzaron a acelerar el ritmo. La vieja canción dejó de balancearse y empezó a avanzar.

Lo que estaba ocurriendo en Sun Studios era más profundo de lo que parece a primera vista. Durante años se ha repetido que Elvis simplemente aceleró la canción, como si todo el secreto consistiera en tocarla más deprisa. Pero basta escuchar las tomas conservadas de aquella noche para comprender que el cambio fue mucho mayor.

Sam Phillips lo percibió inmediatamente. En una de las grabaciones todavía puede escucharse su voz interrumpiendo la sesión: «¡Eso está bien! Demonios, eso es diferente. Ya es casi una canción pop». La frase resulta fascinante porque en aquel momento no existía la música pop. Pero Sam no habló de rock’n’roll, ni tampoco habló de un nuevo género musical. Ni siquiera dijo que fuera mejor que la de Bill Monroe. Lo único que afirmó fue que sonaba diferente.

(1954) Sun The »Blue Moon Of Kentucky» Sessions (Take 3, Dialogue, Take 4) Elvis Presley

Porque lo que estaban haciendo Elvis, Scotty Moore y Bill Black era tomar una canción nacida en las montañas de los Apalaches y reinterpretarla con todo lo que habían aprendido escuchando la radio de Memphis.

Cuando la sesión terminó, Sam Phillips ya tenía lo que necesitaba. Por fin había un disco. En una cara estaba That’s All Right, una vieja canción de blues escrita por Arthur Crudup y transformada por un joven camionero de Tupelo que aún no sabía que estaba a punto de convertirse en una estrella.

En la otra estaba Blue Moon of Kentucky, un vals bluegrass nacido en las montañas de Kentucky y reinventado por aquellos mismos tres músicos en el pequeño estudio de Union Avenue.

Cara A y Cara B del primer disco de Elvis Presley.

Sam envió las cintas a la fábrica y Sun Records puso fecha al lanzamiento del que sería su disco numero 209. Lo que ninguno de ellos podía imaginar era lo que ocurriría después. Y ésa, gracelanders, es otra historia.

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