Cada 13 de julio se celebra el Día Mundial del Rock. La fecha no recuerda el nacimiento de Elvis Presley, Chuck Berry o Little Richard, sino uno de los mayores conciertos benéficos de la historia: el Live Aid, celebrado el 13 de julio de 1985 de forma simultánea en Londres y Filadelfia para recaudar fondos contra la hambruna en Etiopía. Aquella jornada reunió a las mayores estrellas del rock del momento y acabó convirtiéndose en la fecha elegida para homenajear a un género que cambió la historia de la música.

Pero si hoy celebramos el rock, quizá también sea un buen momento para recordar a una mujer que ayudó a darle forma mucho antes de que existiera siquiera ese nombre. Su nombre era Sister Rosetta Tharpe.

En 1944 grabó “Strange Things Happening Every Day”, una canción de góspel impulsada por su Gibson SG que se convirtió en uno de sus mayores éxitos y que muchos consideran una de las primeras grabaciones de rock and roll.
Ese y otros temas han hecho que hoy se la conozca como la “Madre del Rock and Roll”, apelativo más que justificado teniendo en cuenta, que ademas de usar una guitarra eléctrica, tenía un ritmo contagioso, cargado de riffs, por no hablar de su apasionada interpretación.
Hay un detalle que conecta de forma muy especial a Rosetta con Elvis. Según recordó Billy Welch, compañero de escuela de Elvis en Tupelo, el joven Presley corría cada día a casa para escuchar el programa de media hora diaria de góspel negro que emitía la emisora WELO. Entre las artistas que sonaban con frecuencia estaba Sister Rosetta Tharpe, y Billy aseguraba que Elvis no se perdía una sola emisión.
Años después, Elvis grabaría varios temas pertenecientes al repertorio que Rosetta había popularizado, como “Up Above My Head”, “Down by the Riverside” o “Just a Closer Walk with Thee”.
Quizá por eso resulta tan apropiado recordarla en un día como hoy. Porque antes de que Elvis cambiara la historia del rock, hubo una mujer que ayudó a crear el lenguaje con el que esa historia iba a escribirse.



