El pasado 23 de mayo volvimos a subirnos al escenario del Koyote Saloon para vivir una de esas noches que nos recuerdan por qué empezamos esta aventura llamada Graceland Groove Revival.

Durante toda la noche recorrimos canciones que forman parte de la historia de la música y también de nuestra propia historia como banda. Temas que llevamos años escuchando, admirando y defendiendo sobre el escenario, intentando siempre que mantengan esa energía salvaje y emocionante con la que fueron creados. Porque hay algo mágico en tocar estas canciones en directo: cada concierto las transforma, las vuelve nuevas otra vez.

Hubo momentos de pura explosión rockera, otros más íntimos y emocionantes, y también instantes en los que sentimos al público formando parte del concierto como un músico más. Ver a la gente cantar, moverse, sonreír o simplemente dejarse por temas como Always on my Mind, Y eso es, al final, lo que hace que todo tenga sentido.
Además, conciertos como éste nos recuerdan la suerte que tenemos de compartir escenario entre amigos y músicos que aman profundamente lo que hacen. El sonido del saxo de Gonzalo Moreno atravesando la sala, las guitarra de Sergio Morote y el bajo de Julio Prada dialogando entre sí, el piano de Marcos Muñoz sosteniendo cada canción, la base rítmica de Ángel Iglesias empujándolo todo hacia delante… Poco a poco, concierto tras concierto, seguimos creciendo como banda y construyendo nuestro propio sonido dentro de este homenaje al legado de Elvis y al espíritu del rock and roll.

Queremos dar las gracias de corazón a todos los que vinisteis aquella noche al Koyote Saloon. A quienes nos acompañáis desde hace tiempo y también a quienes nos descubristeis por primera vez. Vosotros hacéis que cada concierto sea distinto y que estas canciones sigan vivas muchos años después de haber sido creadas.

Nos vemos muy pronto en la próxima parada.



