
Ayer sábado, mientras la lluvia y el frío se quedaban fuera, dentro de la Sala Divinno se encendió otra cosa: el calor de la música y de un público entregado desde el primer tema.

Se bailó, se cantó, y desapareció la distancia entre escenario y sala. No fue un concierto visto desde fuera, fue una noche compartida desde dentro.

El público fue maravilloso, y eso se notó en The Wonder of You: un momento de emoción real, cantado a coro, que llenó la sala de silencio atento y piel de gallina.

Gracias al público de Pinto, por convertir la lluvia en algo lejano. Y gracias a Paco Marón, por el cuidado, la cercanía y por hacer que todo fluya como debe.

Nos quedamos con ganas de más. Estamos deseando volver.

Larga vida a Elvis, larga vida al Rock’n’Roll 🎸🔥





